Por pmnoticias.tv

El sabor norteño y el chuntaro style de El Gran Silencio impregnaron el 42 Festival Internacional Cervantino para convertir la explanada de la Alhóndiga de Granaditas y las calles aledañas en una fiesta.

La banda regiomontana se presentó esta noche como parte de la programación que Nuevo León aporta como estado Invitado de Honor al 42 Festival Internacional Cervantino.

Los asistentes que abarrotaron el lugar vieron cómo El Gran Silencio cumplió uno de los sueños que tienen origen en el barrio de la Unidad Modelo. Esta vez la banda fue recibida en uno de los grandes escenarios del 42 FIC y no en una plaza o callejón como lo hacían 20 años atrás.

Y ese derecho se lo ganaron a pulso.  La agrupación armó una fiesta que igual disfrutaron jóvenes, adultos, niños y algunas personas de edad avanzada. En punto de las 21:00 salieron a escena para ofrecer su rock, cumbia, hip hop, vallenato, pop, ska, norteño o lo que ellos denominaron atinadamente como ‘chuntaro style’ –y ni quién se atreva a refutarlo-.

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Temprano en el concierto la banda recurrió a un tema obligado con Duerme soñando, pero también dieron nuestras de su versatilidad con canciones como Flor de capomo, Cumbia del sol, Déjenme si estoy llorando y Raggamuffin.

Los asistentes a la explanada de la Alhóndiga de Granaditas y quienes estaban en una de las calles aledañas desde donde se alcanza a ver el escenario se dejaron seducir por el ritmo de El Gran Silencio. No hubo quien se resistiera a mover el cuerpo, cantar, levantar las manos y ovacionar a la agrupación.

La variedad de ritmos denotó la calidad de la banda en la que al frente brillan Tony Hernández en la guitarra y la voz, Cano con sus rimas rápidas de hip hop y Campa con el acordeón.

El Chuntaro style con un fragmento de Pachuco de la Maldita Vecindad marcó la primera despedida de El Gran Silencio, aunque todavía faltaba mucho más.

En su repertorio incluyeron Mi tesoro, tema emblemático de la música norteña; la imagen y la voz de Chavela Vargas en la pantalla al fondo del escenario; la siempre enternecedora Tonta canción de amor #2; y Lo que un día fue no será; una de las canciones que se incluyó en disco tributo a José José que es un documento invaluable de las bandas de rock mexicanas participantes a finales de los 90.

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También mostraron su preocupación social al dedicar No sabemos amar y el tema Decadencia.  Aunque luego se contradijeran con Círculo de amor, con la que el público cantó sin inhibiciones antes de que se despidieran del escenario tras una hora y 40 minutos de concierto.

El Gran Silencio cumplió su sueño de pasar de las plazas y lo callejones de Guanajuato a uno de los grandes escenarios del 42 Festival Internacional, aunque seguramente en aquellos años en que emprendían la aventura como artistas callejeros se notaba su talento y calidad.

Este concierto formó parte de la programación de Nuevo León como estado Invitado de Honor en el 42 Festival Internacional Cervantino, que se enmarca dentro del programa Nuevo León, Polo Cultural de México.

Por agencia2

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