Por Fanny M.

La cercanía con el trabajador, la inclusión de personas de la tercera edad o con discapacidad, permisos para madres y actividades para la convivencia familiar fueron algunas de las prácticas compartidas por representantes de diferentes empresas.

Organizaciones privadas, civiles y públicas asistieron esta mañana al seminario “Diálogos hacia el balance trabajo-familia. Innovación en la política laboral”, para reflexionar sobre la propuesta de política pública sobre los “Centro de Trabajo Familiarmente Responsables” (CTFR).

Las actividades, que incluyeron un panel y un taller de discusión, se realizaron en la Sala de Eventos del Centro de la Comunidad de la Universidad de Monterrey, organizadas por el Instituto Municipal de la Familia de San Pedro Garza García (Infamilia), como parte de un convenio firmado recientemente con la UDEM.

En la panel participaron Elías Celis Jiménez, de Sigma Alimentos; Mauricio Canseco Cavazos, de Uno a Uno Taller Protegido; Miguel de Zubiría Elizondo, de Zubex Industrial; y Denisse Huerta, del Isssteleón; empresas reconocidas como CTFR, así como Valeria Guerra Siller, como moderadora.

En sus intervenciones, se escucharon iniciativas como promoción de la igualdad entre hombres y mujeres, horarios flexibles, apoyos para estudios de los hijos, fondos de ayuda para trabajadores que tuvieron alguna pérdida material por desastres naturales, programas con proveedores externos de asistencia psicológica, médica, financiera y legal, tanto para los empleados como para sus familias, en forma gratuita.

Canseco Cavazos, de Uno a Uno Taller Protegido, se refirió al tema de las personas con discapacidad, con quienes dijo se vive un conflicto dual muy complejo, entre el deseo de bienestar por parte de sus familiares y la sobreprotección por el estigma de la discapacidad.

“Cuando una familia vive este reto de un familiar con discapacidad tiende a haber desbalances, (…) la dignidad es para que se reconozca a las personas con igualdad de oportunidades, en igualdad de circunstancias”, indicó.

Agregó que en el momento en que estas personas logran despertar en estas personas el sentido de dignidad, de autodeterminación, de independencia, de autodesarrollo, regresan a casa y se vuelven productivos.

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“En el núcleo está la persona, y si logramos promover la dignidad de nuestros empleados, que lleve a la autorrealización, eso permea en la familia”, sentenció.

Zubiría Elizondo, de Zubex Industrial, explicó que la base es “ponerse en los zapatos de tu gente”, porque al estar unidos con ellos, llevar una relación humana y directa, se disminuye la rotación de personal.

“No nada más hay que verlos como individuos; si sus familias están bien, ellos también van a estar bien”, subrayó.

En la apertura del evento, participaron Josefina Ibarra Valencia, profesora de Licenciado en Ciencias de la Información y Comunicación de la UDEM; Dalilia Ibarra Gutiérrez, directora del Instituto Municipal de la Familia de San Pedro Garza García y Gina Torres, responsable del proyecto CTFR.

Torres expuso que, entre los beneficios de promover la cultura del balance entre el trabajo y la familia, figuran el fomento de la lealtad de los trabajadores, el aumento del rendimiento, la disminución de la rotación e, incluso, motiva la creatividad de los empleados.

Las mesas de trabajo, dirigidas por facilitadores, se dividieron por temática: Universidad–Académico, Gobierno, Empresa, Sociedad Civil, Comunicación, Inclusión Laboral e Igualdad de Oportunidades.

Por agencia2

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